Por el equipo de SymbiotiX · Malagueño, Córdoba · Agosto 2026
Argentina genera millones de toneladas de residuos orgánicos por año. Feedlots, frigoríficos, mercados frutihortícolas, restaurantes — todos producen materia orgánica que en el mejor de los casos termina en compost, y en el peor, en basureros. La proteína circular propone algo distinto: usar ese residuo como insumo productivo.
La gestión de residuos orgánicos en el sector agropecuario argentino sigue siendo un problema sin resolver. Los efluentes de criaderos de pollos tienen carga orgánica alta. Los residuos de feedlot generan metano. Los subproductos de faena necesitan disposición costosa. Todo eso es energía y nutrientes que se pierden.
Un kilo de harina de larvas BSF requiere 1.7 kg de residuos orgánicos. No queda prácticamente nada.
El frass — las excreciones de las larvas combinadas con restos de sustrato — es un fertilizante orgánico excepcional. Contiene nitrógeno, fósforo, potasio y microorganismos beneficiosos para el suelo. Muchos productores que lo usan reportan mejoras visibles en la estructura del suelo y en los rendimientos de cultivos.
En SymbiotiX, el frass no es un residuo. Es el segundo producto del sistema.
Con la presión que tiene el sector agropecuario argentino en materia ambiental — regulaciones de efluentes, impacto de la soja, huella hídrica — la proteína circular no es solo una solución económica. Es una herramienta de sustentabilidad concreta que ya está disponible.
¿Sos productor avícola o acuicultor?
Consultá con nuestro equipo. Sin cargo, sin compromiso.